Una radio compite con todo lo que suena en un teléfono. La diferencia entre
que te escuchen o no suele ser cuánto trabajo cuesta encontrarte.
Les avisas tú, no el algoritmo
Un aviso de la app llega aunque esté cerrada. En la industria se manejan tasas de
apertura de hasta el 90 % para avisos de aplicación, contra cerca
del 20 % del correo, con alrededor del 60 % de la gente aceptando recibirlos.
«Arrancamos en cinco minutos» llega a tiempo.
Se quedan más
Cuando la app trae más que el vivo —eventos, notas, video, dinámicas— la gente
encuentra motivos para volver y para quedarse. Una sesión larga vale más que una visita.
La relación es tuya
En una app de terceros, tu oyente es de ellos: tú no sabes quién te escucha ni
cuándo. En la tuya, el dato es de tu radio. Es la diferencia entre aparecer en
una lista y tener una audiencia.
Un lugar más para vender
La app es inventario propio: un banner, un patrocinio de sección, una mención. Le
puedes vender a un anunciante algo que no existe en la radio abierta, y lo cobras tú.
Suena mejor y gasta menos
Una app nativa maneja el audio mejor que un navegador: sigue sonando con la pantalla
apagada, se controla desde la pantalla de bloqueo y desde el auto, y se recupera sola
cuando la señal se corta.
Y lo que nadie te dice
Una app propia no reemplaza a los directorios donde ya estás: ahí es
donde te descubre quien no te conoce. Lo sano es estar en los dos, y que la app sea
para los que ya te quieren.